El Banco Central Europeo decidió hace pocos instantes mantener
en 4,25% la tasa de interés a la espera de cómo evolucionan las presiones
inflacionarias, y sin perder de vista el freno en el crecimiento. Los mercados
centran ahora su atención en la conferencia de prensa de Jean Claude Trichet,
presidente del emisor europeo.
Los analistas ya advertían que el BCE tenía poco margen de
maniobra. Por un lado, la inflación no remite y, por el otro, se acelera el
deterioro de la economía.
El reciente pinchazo en el precio del petróleo, en cambio,
podría facilitar las cosas a la hora de preparar el terreno para una posible
rebaja en el medio plazo, siempre y cuando el escenario que barajan se cumpla:
mayor ralentización de la actividad y moderación de la inflación.
La decisión del BCE, se da a casi un año del estallido de la
debacle financiera. La crisis de las hipotecas de alto riesgo 'subprime' se
extendió por el sistema financiero global, alcanzando a Europa. Desde entonces,
el Banco Central Europeo ha tenido que decidir entre hacer frente al fuerte
aumento de la inflación con unos tipos de interés altos o reactivar el
crecimiento con una reducción de estos. Su decisión fue, hasta ahora, hacer
frente al incremento de los precios.
La tasa de inflación de la zona del euro subió en julio una
décima respecto a junio, hasta el 4,1%, una cifra récord desde la introducción
de la moneda única y más del doble que el objetivo del 2% marcado por el Banco
Central Europeo para los países de la Unión Europea. Los
culpables de ello, el salto del precio del barril petróleo por encima de los
120 dólares y el encarecimiento de los alimentos.
La mayor parte de los 46 institutos financieros consultados
por la agencia Dow
Jones considera que la entidad monetaria europea no
modificará los tipos de interés este año ante esta amenaza inflacionista.
No obstante, la ralentización económica es clara. Las ventas
del comercio minorista cayeron un 3,1% en la zona del euro respecto al mismo
mes de 2007, según los datos difundidos por Eurostat, la oficina estadística
comunitaria.
La falta de liquidez en los mercados provocada por las
'subprime' ha provocado la caída del consumo, y con ella el paro ha aumentado
de forma alarmante. Además, al desplome inmobiliario de Estados Unidos le ha
seguido el de varios países, como España y Reino Unido, mientras que el 'motor
alemán' ha sentido la crisis global en sus exportaciones.