El presidente Luiz Inácio Lula da
Silva afirmó hoy que Brasil "no quiere" entrar a formar parte de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
"Ya hemos tomado la decisión: queremos hacer refinerías. No
queremos exportar petróleo, no queremos entrar en la OPEP. Lo que
queremos, en verdad, es vender derivados, fortalecer la industria
química brasileña, un sector de valor agregado extraordinario", dijo
Lula en la inauguración de una unidad de propano de una refinería.
Es la primera vez que el mandatario brasileño rechaza de forma
frontal la posibilidad de pedir el ingreso de su país en la OPEP.
Sin embargo, no es ninguna novedad la intención de su Ejecutivo
de utilizar las gigantescas reservas de crudo descubiertas en el
Atlántico para convertir a Brasil en un exportador de combustibles y
otros derivados.
Hace tan solo dos semanas, Lula se limitó a decir que no sentía
"pasión" por entrar en la OPEP, en el acto que marcó el inicio de la
producción en el campo de Tupí, el mayor descubierto en Brasil y con
reservas calculadas de entre 5.000 millones y 8.000 millones de barriles de
petróleo.
Los directivos de la estatal Petrobras ya han descartado el
ingreso del país en la OPEP en varias ocasiones, puesto que la
estrategia de la empresa pasa por la construcción de refinerías para
aprovechar las reservas del rico horizonte geológico del presal, del
que forma parte el campo de Tupí.
En esos yacimientos, a profundidades de hasta 7.000 metros desde
la superficie del Atlántico, puede haber reservas de petróleo de
entre 50.000 millones y 80.000 millones de barriles, según cálculos del
Gobierno no confirmados por Petrobras.
Lula recordó hoy que Petrobras va a construir varias refinerías
en el noreste del país, entre las que destacó una en el estado de
Maranhao, con capacidad para procesar 600.000 barriles diarios, y
otras con la mitad de capacidad en Ceará y Río Grande do Norte.
Sin embargo, no citó el proyecto más avanzado en la cartera de la
petrolera brasileña, la refinería de Abreu de Lima, con capacidad de
procesar 200.000 barriles por día, que se está construyendo en
Pernambuco y a la que previsiblemente se sumará en un futuro próximo
Petróleos de Venezuela (PDVSA).