Por Andres Schipani
En las afueras de Lima se alza un nuevo centro comercial.
“Pronto, aquí todo será posible”, reza un cartel.
La vida en la Villa El Salvador -un barrio habitado mayormente por peruanos que se mudaron a la capital en busca de una mejor vida- es dura, pero aflora el entusiasmo cuando se trata del nuevo Mega Plaza Express.
“Me encanta aquí. Antes no había nada que hacer aquí. Ahora puedo venir al cine, llevar a mis hijos a la sala de juegos, ir al supermercado y depositar mi sueldo en el banco, todo en una tarde”, cuenta Rosa Vilches, que trabaja en una fábrica cercana.
La demanda de Asia por cobre y oro ha impulsado el crecimiento de Perú que fue de 6,7% año sobre año en octubre de 2012, el mes consecutivo número 38 de expansión.
Aunque bajó del máximo anualizado de 8,8% en 2010 por la desaceleración china, Perú “sigue entre las economías de mayor crecimiento en Latinoamérica, con el consumo e inversión como impulsores clave”, señaló hace poco la consultora Capital Economics.
El consumo, impulsado por el fácil acceso al crédito, ha subido a medida que más gente sale de la pobreza.
Las ventas del retail en 2012 alcanzaron US$ 5.300 millones, un aumento de 20% frente a 2011.
“Esto pasa en cualquier país cuando empieza a volverse más dinámico en términos de demanda interna por una clase media emergente que comienza a consumir más y más”, afirma Julio Velarde, presidente del banco central peruano, a FT.
Aún así, gran parte de la economía sigue siendo informal y no paga impuestos. La fortaleza de la moneda peruana -el nuevo sol, que opera a su nivel más alto en 16 años - podría afectar a los industriales y exportadores de no-commodities. El banco central ha comprado la cifra récord de US$ 13.000 este año en su intento de evitar su rápida apreciación. Además elevará este mes sus requerimientos de reserva en medio de temores a que el boom de crédito se salga de control.
Velarde y otros temen que el creciente número de créditos denominados en dólares pueda dejar vulnerables a los deudores si la tasa de cambios se vuelve en su contra.
“El riesgo existe, está aquí”, dice Raúl Salazar, economista jefe de la consultora local Macroconsult. “Por ahora es moderado, pero debemos mantener los ojos abiertos”.