La IV Cumbre de la Celac, celebrada el miércoles en Ecuador, se enfocó en la búsqueda de consensos regionales. Sin embargo, el evento no estuvo excento de polémicas y confrontaciones entre los miembros.
Para Chile, la más evidente fueron las declaraciones del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, que planteó que La Paz pretende usar una eventual presidencia del organismo en 2017 para levantar sus reivindicaciones marítimas.
La estrategia fue cuestionada ayer por el agente chileno ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, José Miguel Insulza. “El vicepresidente de Bolivia quisiera darle unos usos a la Celac que, a mi juicio, no son compatibles con la presidencia”, declaró el funcionario.
Por su parte, el jefe de la diplomacia chilena, Heraldo Muñoz, había señalado previamente que los países de Celac deben tomar en cuenta las declaraciones de García Linera. “Se requiere equilibrio y ecuanimidad en la presidencia de un organismo que nos representa a todos”.
Las autoridades locales ya han adelantado que van a apoyar la postulación de Honduras a la presidencia pro tempore del organismo.
Pero las tensiones entre Bolivia y Chile no fueron las únicas que marcaron el encuentro. Aunque se manejó con absoluta reserva, durante el encuentro de jefes de Estado a puerta cerrada se produjo un fuerte encontrón entre el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti.
Maduro exigió que Argentina deje de “involucrarse en los asuntos internos del Estado venezolano”, en referencia a las declaraciones del presidente Mauricio Macri y otros funcionarios nacionales que han expresado preocupación por la situación de derechos humanos en ese país.
Ante ello, Michetti respondió que Argentina “ha sido beneficiaria de la solidaridad internacional en el momento de la mordaza de la dictadura militar” y que “a partir de las denuncias que muchos países hicieron de violaciones a los derechos humanos en el país, es tiempo de retribuir esa solidaridad y señalar aquellas prácticas de gobierno contrarias a la defensa de los derechos humanos”.