Un estudio realizado en conjunto por el Programa Social de Libertad y Desarrollo, y la Universidad Diego Portales determinó que el costo social estimado y atribuible a la primera semana de huelga de los conductores del Metro de Santiago superó los US$ 2.000.100.
Louis de Grange, ingeniero en Transportes de la UDP quien participó del análisis, precisó que la estimación de los costos de la huelga consideró "la suspensión de la Linea 4A, la reducción en las frecuencias de las restantes líneas de Metro y el cierre prácticamente total que hubo el domingo pasado, considerando esa apertura pequeña que hubo de la Linea 1".
Asimimo, explicó que los ítemes del estudio consideraron "el mayor costo que significa transportar a los pasajeros en buses respecto a metro, que es 65% más caro; el costo variable; y la mano de obra que no está siendo trabajada, que son recursos que no están siendo aprovechados".
"Ademas se están utilizando otros recursos especializados como ingenieros y profesionales para conducir los trenes; el mayor tiempo de viaje de los usuarios de la línea 4A por su cierre (15 minutos más) y por último, probablemente el más importante por un tema de volumen de gente es la reducción de las frecuencias de las otras líneas", agregó enfático el experto.
Asimismo, añadió que "este último ítem (el cuarto) representa el 50% del costo total, de US$ 2.000.100" estimados.
Además, el académico aseguró que el plan de contingencia llevado a cabo en el tren subterráneo "en términos privados, tuvo un costo de US$ 400 mil la primera semana, y tengo entendido que la diferencia entre lo que piden la gente del Sindicato del Metro, que es de un millón de dólares".
Finalmente, de Grange reiteró que es necesario ampliar la red del Metro para mejorar el Transantiago y consideró que "si tuviéramos una red mucho más densa, los conflictos van a ser mucho más manejables. Además, con las micros amarillas los paros paralizaban la ciudad, mientras que con esto, la ciudad sigue funcionando casi normalmente".