Contribuir a una sociedad más participativa e inclusiva. Ese es el objetivo que nos trazamos cuando en Falabella Retail desarrollamos hace 49 años nuestro programa de voluntariado corporativo, que hoy constituye un pilar clave en nuestra estrategia de Responsabilidad Social.
Desde ese entonces y junto con nuestro proceso de internalización fuimos ampliando progresivamente nuestro programa “Yo soy Voluntario” en los distintos países donde tenemos presencia, llegando a comunidades de Chile, Argentina, Perú y Colombia y reforzando internamente nuestra cultura de servicio.
Hoy ya son más de 4.600 colaboradores en la región que en el último año han dedicado más de 22.000 horas a “donar tiempo”, transmitir experiencia, talento y conocimiento a través de diversas actividades que impulsamos. Las principales acciones están vinculadas al Programa Haciendo Escuela, que consiste en que cada una de nuestras tiendas apadrina a un colegio municipal del sector para contribuir a la educación de las generaciones futuras. Actualmente más de 80.000 niños forman parte de la red de colegios que Haciendo Escuela tiene en América Latina y que reciben apoyo a través de actividades académicas y extra-programáticas; y mejoras en infraestructura de los establecimientos.
La experiencia nos revela que el voluntariado es la mejor expresión de un trabajo conjunto que permite reducir brechas y aportar a la calidad de vida de voluntarios y beneficiarios. Es un círculo virtuoso en el que se conjugan variables como la solidaridad, el desarrollo personal y el bienestar social. Sin ir más lejos, según una encuesta interna, el 92% de los voluntarios siente que este rol hace que su trabajo sea más significativo y un 44% considera que contribuye a una transformación social. Ello reafirma el planteamiento de que el voluntariado ayuda a fortalecer equipos, profundizar el buen clima laboral, y promover el sentido de orgullo y pertenencia.
En Falabella estamos comprometidos con esta política de RSE y hemos querido ir más allá, midiendo el impacto que genera. Por eso, realizamos acciones de seguimiento de manera de evaluar y dimensionar su alcance. Es así como en Chile hemos podido establecer, a partir de un indicador objetivo como el Simce, un mejoramiento en los resultados en casi el 60% de los establecimientos que forman parte de nuestro programa.
Son cifras auspiciosas que nos inspiran y contribuyen a fortalecer nuestro programa que en los últimos dos años ha logrado duplicar la cantidad de trabajadores que con orgullo hoy dicen: “Yo soy voluntario”.
Nuestro desafío es seguir inspirando y motivando a nuestros colaboradores a ser protagonistas de un cambio. Un cambio que sabemos deja huella y nos ayuda a construir una sociedad más participativa y solidaria.