Múltiples reacciones está generando el acuerdo alcanzado este fin de semana entre el gobierno y la oposición, que permitió establecer un techo de US$ 12 mil millones para el plan de reactivación para la pandemia.
La agencia clasificadora de riesgos Moody's revisó a la baja su perspectiva de crecimiento para Chile, y ahora prevé una caída de 4,6% del Producto Interno Bruto (PIB) este año, desde la caída de 2,5% previamente estimada. Para 2021, en tanto, la entidad estima que el país retome su crecimiento y se expanda 3,7% del Producto.
Sin embargo, el informe advierte que "existen riesgos significativos a la baja para nuestras previsiones en caso de que la pandemia no esté contenida" como la extensión de las cuarentenas a medida que los casos de coronavirus continúan aumentando.
El reporte firmado por la vicepresidenta de Moody's Investors Service, Ariane Ortiz-Bollin, señala que la deuda pública nacional aumentará a alrededor del 36% del PIB este año, impulsada por el impacto del brote en la economía y la respuesta fiscal.
El documento acota que "el perfil crediticio de Chile equilibra sus métricas fiscales relativamente fuertes y la presencia de amortiguadores e instituciones fuertes contra un nivel de diversificación económica y PIB per cápita que va a la zaga de sus compañeros", y añade que "gestionar la demanda social para un crecimiento más inclusivo al tratar con perspectivas de crecimiento más bajas sigue siendo el desafío crediticio clave de Chile".
Además, precisa que "el brote de coronavirus y la respuesta de la política tendrán un impacto negativo directo tanto en los ingresos como en los gastos del gobierno, a pesar de los esfuerzos del gobierno para reasignar recursos para evitar un aumento en el gasto". Así, esperan que el déficit fiscal disminuya en 2021, de forma gradual, por lo que la deuda alcanzará el 37% del PIB el próximo año.
En cuanto al plan de emergencia, Ortiz-Bollin afirma que "el anuncio implica que la consolidación fiscal se pospondrá hasta 2022, que el deterioro de las cuentas fiscales y los indicadores de deuda será más pronunciado de lo que habíamos anticipado, y que los fondos soberanos se erosionarán a un ritmo más acelerado de lo previsto anteriormente".
La analista también explicó que en este contexto, y pensando en la perspectiva de crédito soberano, "será particularmente relevante evaluar la viabilidad de los compromisos que definan las autoridades sobre la trayectoria de consolidación fiscal y la consecuente evolución de los indicadores de deuda".
Pese a que la perspectiva de calificación "estable" de Chile, que según el reporte refleja fortalezas como "su alto nivel institucional puntajes de gobernabilidad y efectividad de políticas", la agencia advierte que "el perfil crediticio de Chile, el aumento significativo de las presiones sociales y la respuesta de la política fiscal para abordar el shock inducido por el coronavirus afectará el grado en que los esfuerzos del gobierno avanzan hacia la consolidación fiscal, retrasando la estabilización de la deuda".
Eventual actualización de la clasificación
"Una consolidación fiscal agresiva que demuestre su eficacia en la reducción de los índices de deuda pública podría ejercer una presión positiva sobre la calificación de Chile", señala el reporte, y agrega que un aumento sostenido de las proyecciones de crecimiento a mediano plazo, respaldado por políticas gubernamentales que aumenten la productividad y promuevan la diversificación de la economía también podrían incidir.
Pero, por el otro lado, "un aumento en las métricas de deuda del gobierno sin indicación de estabilización de la deuda podría resultar en una acción de calificación negativa".