El dólar perdió la marca de $ 890 este miércoles, pues la escalada de precios del cobre siguió protegiendo al peso chileno del golpe que el conflicto en el golfo Pérsico está asestando a la economía global. Los últimos precios al productor de Estados Unidos dan cuenta de ello.
La paridad dólar-peso cayó $ 9,1 a $ 888,2 al cierre de la jornada, con lo que se ubica en mínimos de tres semanas, según el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg. Esto, después de que el peso chileno mostrara una importante resiliencia en la víspera, ya sostenido por las buenas noticias del mercado cuprífero.
El cobre Comex escalaba 1,4% a US$ 6,63 por libra, habiendo alcanzado un nuevo récord intradiario de US$ 6,72 durante la mañana. Mientras el petróleo Brent caía 1,7% a US$ 105,9 el barril, los rendimientos del Tesoro cotizaban sin variaciones significativas y el dollar index ganaba 0,2%.
Junten cobre
Los precios al productor de EEUU subieron mucho más de lo esperado en la lectura de abril: el índice principal avanzó 1,4%, y la serie que excluye alimentos y energía aumentó 1% mes a mes, ambas más que duplicando las estimaciones de consenso, y desde series de marzo revisadas al alza. Todo esto siguió a un IPC levemente sobre los pronósticos.
Pero el cobre volvió a ofrecerle un respaldo al peso chileno. De hecho, BBVA inició este martes una posición bajista en el dólar-peso con precio objetivo en $ 858, motivado por el rally del metal, la agenda pronegocios del Gobierno y un eventual giro hacia una política monetaria más restrictiva por parte del Banco Central.
"El peso chileno ha tendido a verse presionado por el entorno de riesgo más turbio y los precios más altos del petróleo, la principal importación de Chile. Sin embargo, este martes la divisa superó a sus pares, lo que sugiere un posicionamiento corto en pesos tensionado, pero también impulsado por el otro principal salto observado esta semana: la subida de los precios del cobre a nuevos máximos históricos", planteó el equipo de estrategas de BBVA liderado por Alejandro Cuadrado.
En un ambiente todavía marcado por las restricciones de oferta, analistas han coincidido en que el cobre recibe mayor demanda por la transición hacia energías limpias -alentada por el caos en el estrecho de Ormuz- y acopio de todo tipo de metales considerados estratégicos. Sorpresas positivas en la economía china, junto con el frenesí por la Inteligencia Artifical, han jugado un importante rol.
Si bien reconoció que el telón de fondo geopolítico sigue siendo incierto, Cuadrado sostuvo que "el establecimiento de niveles clave nos anima a empezar a participar en preferencias más centradas en el mercado interno, positivas para el carry y respaldadas por metales, especialmente porque los precios del petróleo podrían bajar a medio plazo, e incluso si los precios de los metales también revierten a la media".
Alta cumbre
Los inversionistas se preparan para la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping que tendrá lugar entre mañana jueves y el viernes. Se trata de la primera visita a China de un Presidente estadounidense desde el inicio del primer mandato de Trump, que ya aterrizó en el país asiático.
Analistas han señalado que Trump estaría interesado en lograr un mayor respaldo de China en sus puja con Irán para lograr un acuerdo que ponga fin a la guerra, tomando en cuenta que Beijing es el mayor importador de crudo iraní. Este, por su parte, podría buscar que Washington relaje sus compromisos con Taiwán.
De todas formas, buena parte de los objetivos de la reunión gira en torno al comercio bilateral entre ambas potencias, incluyendo una extensión de la tregua arancelaria de un año que se anunció en octubre de 2025, la creación de una junta de comercio y la moción estadounidense para que China abra más su mercado.
En otras noticias, el Senado estadounidense confirmó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal. El nominado de Trump, que fue ratificado con la votación más baja de la historia, relevará a Jerome Powell a partir de la próxima reunión del banco central, agendada para mediados de junio. El mercado espera que Warsh abogue por una política monetaria más flexible que su predecesor.