El Índice de Precios al Consumidor (IPC) sorprendió al mercado en junio. Y, en lugar, de bajar como se esperaba, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que no hubo un cambio mensual, pero sí se observó una aceleración de la medición anual de 3,9% a 4,3%.
La nula variación respondió a la disminución mensual en transporte (-1,3%), que fue contrarrestada por el alza en alimentos y bebidas no alcohólicas (0,8%).
De acuerdo a Scotiabank, la cifra dio cuenta de “claros síntomas de efectos de segunda vuelta y presiones de costos”, que impidieron retrocesos de precios de bienes en magnitudes similares a años previos por “efecto Cyber”.
“Esperábamos que los efectos de segunda vuelta se manifestaran con mayor claridad desde julio, pero la compresión de márgenes y la creciente percepción de mayores costos por parte de empresas adelantaron el proceso”, explicaron.
Lo anterior, en el entendido que el mercado contaba con que el alza histórica de combustibles que anunció Hacienda en marzo se iba a traducir en presiones adicionales.
Precisamente, el economista jefe de Coopeuch, Felipe Ramírez, adjudicó la sorpresa en el indicador de junio al rebote de la división de alimentos, pero añadió que se trata de “un número acotado de productos y de magnitud contenida teniendo en cuenta el tamaño del shock”.

De esta manera, dijo que el 4,3% de inflación sería el peak que se observaría este año, para luego finalizar a diciembre con 3,9%.
El economista senior de Bci Estudios, Antonio Moncado, también consideró que más que efectos de segunda vuelta, fueron reversiones en algunos ítems de alimentos que mostraron caídas en mayo.
De la misma forma, coincidió que este sería el registro anual más alto de 2026 y ratificó que la inflación retornaría a 3,7% hacia diciembre.
Desde BICE Inversiones, la economista Marcela Calisto, señaló que en su escenario base el IPC comenzaría a moderarse y cerraría a diciembre en 3,8%. Zurich confirmó su proyección de 3,9%, mientras que Credicorp tampoco hizo cambios a su previsión de 4,1%, misma cifra que Oxford Economics y menor al 4,5% de Scotiabank.
Guerra y cuentas de luz
Para julio, mes en el cual también estará presente el alza en las cuentas de la luz, los analistas prevén que el IPC podría aumentar entre 0,1% y 0,3% mensual.
Calisto explicó que un aumento en las tarifas eléctricas no debería cambiar de manera significativa el escenario inflacionario, dado su bajo peso relativo en la canasta.
No obstante, reparó en que el principal riesgo viene por el lado externo, especialmente a través del precio del petróleo.
“En un escenario alternativo, donde el petróleo vuelva a subir y se mantenga cerca de US$ 100 por barril durante el resto del año, estimamos que la inflación podría cerrar diciembre en torno a 4,8%”, dijo.
Moncado precisó que el alza en la electricidad tendría una incidencia de 0,08% sobre el IPC de julio. Mientras que señaló que pese a los recientes desarrollos geopolíticos, el crudo ha mostrado alzas acotadas, por lo que aún no constituye un riesgo de presiones persistentes.
Pero hay un panorama de fragilidad, tal cual lo planteó el estratega de Mercado y Economista para Latinoamérica de Zurich, Gustavo Yana, al aludir en el reciente reescalamiento del conflicto en Medio Oriente.
“Sin duda, el escenario base de normalización inflacionaria de la economía local estará sumamente condicionado a que el conflicto en Medio Oriente no vuelva a poner en jaque el suministro global de energía”, indicó.
¿Habrá una flexibilización monetaria?
Acerca de las implicancias del nuevo IPC en la decisión que adoptará el Banco Central en la Reunión de Política Monetaria de fines de julio, el economista jefe Chile de Credicorp Capital, Samuel Carrasco, afirmó que el ente rector seguirá con una postura cautelosa y la tasa persistirá en 4,5% hacia fin de año.
Una visión que compartieron desde Coopeuch.
Moncado, en cambio, prevé un próximo recorte para mediados del segundo semestre.
Mientras tanto, Scotiabank consideró que el Central introduciría la opción de un recorte en la reunión de política monetaria de septiembre, aunque no ocurriría antes de ver una clara disipación de los efectos de segunda vuelta y apreciación del peso.